sábado, 29 de junio de 2013

Espiritualidad como experiencia práctica

Como todos sabemos, son muchos los que hablan de espiritualidad. Algunos intentan apropiarse de ella, otros se presentan como gurús que dicen conocer el único camino posible.

En mi experiencia cuanto mas complejos y sofisticados son los requisitos exigidos, mas errado es el camino. Por tanto, si nuestro objetivo es la búsqueda de la espiritualidad, lo mas sencillo y primario es ponerse a caminar, dispuestos a aprender mientras avanzamos.

En efecto, el camino de la espiritualidad es siempre una búsqueda, aunque, al decir de los que recorren, nadie sabe qué es exactamente lo que se busca, salvo alguna que otra respuesta a esas preguntas que resulta incómodo dejar sin contestar.

La búsqueda en cuestión...
  • es un camino sin metas pero con grandes satisfacciones.
  • es un recorrido sin mapas pero con un rumbo.
  • es un sendero único y personal pero abierto a todos;
  • es una ruta sin final pero que puede dejarse en cualquier momento;
  • es un viaje que algunas veces no es el resultado de una elección y que, a pesar de eso, está siempre lleno de decisiones.
Dos de los principios fundamentales de cualquier búsqueda iniciática: primero que cada paso constituye la base y el cimiento sobre lo que deberán apoyarse los siguientes, y segundo que todo apunte o referencia de una búsqueda como está sólo puede servir a quien lo hizo. Dicho de otra manera, que el recorrido solo podremos encararlo en persona y que no deberíamos prescindir de nada de lo aprendido antes.

viernes, 28 de junio de 2013

Espiritualidad recorrida en pleno siglo XXI

Las nuevas tecnologías, sumadas al obligado cuestionamiento de todos los viejos paradigmas, nos ponen y pondrán a las futuras generaciones ante hechos que ni siquiera se hubieran podido imaginar hace treinta o cuarenta años. Existen situaciones  enfrentamientos y hasta delitos (la pornografía infantil, la oferta de servicios de asesinatos por encargo o la invasión de la privacidad a través de internet, por poner solo algunos ejemplos), con los que todavía no se puede lidiar adecuadamente por que las leyes no contemplan la posibilidad de que algo así sea factible, y por que los mecanismos y los recursos de las fuerzas de seguridad no están aún capacitados para combatirlos. 

No es un tema menor recordar que esta generación es la que vio, efectivamente, por primera vez, la imagen de la Tierra desde el espacio. Un planeta pequeño, casi insignificante considerando el entorno universal, y en el que anida "la casa" de todas las formas de vida que conocemos. Un mundo que desde fuera parece uno solo, aunque desde dentro el hombre se empeñe en dividirlo en partecitas cada vez más pequeñas. Me gusta esa idea romántica que tantas veces eh escuchado: desde el espacio no se ven en la Tierra las fronteras entre los países., desde lejos todos somos uno.


Quizá eso explique y justifique el renovado interés de la sociedad por lo espiritual. Es como un intento de no apartarnos demasiado, de cuidar la humanidad mientras estemos a tiempo.
En los últimos años, se propone aquí y allá una espiritualidad que no sea patrimonio de algunos elegidos, sino transitable por todos. Una nueva dimensión de lo humano que nos ponga en el camino de terminar con el caos del miedo, de la violencia y de la expotacion del hombre por el hombre.

Una espiritualidad que me permito llamar la "humanista"  por que deberá hacer suyas algunas banderas del humanismo tal como hoy se lo entiende, considerando que el ser humano, mas allá de su raza, su religión, su cultura y su condición económica, educativa y social, su desarrollo, u progreso, su bienestar y sobre todo su vida, debe ser si excepciones el centro de toda tarea y el objetivo de todo estudio o inversión.

Una espiritualidad que se sostiene en la idea de que nuestras diferencias nos nutren y nos complementan, que trabaja por la libertad más absoluta de todos, que no admite la clasificación de los individuos en "Mejores" y "Peores", en "Los de arriba" y "Los de abajo", en "Los que mandan" y "Los que obedecen", especialmente por que pretende abrir los ojos a la humanidad a un mundo que dé valor a lo importante y no a lo superfluo.

El camino espiritual no es uno ni es único, y por tanto es imposible saber con certeza si tal o cual opción es acertada o equivocada. Yo lo puedo recorrer de una manera y tú de otra completamente distinta; uno puede ir hacia el norte y otro hacia el sur, y a pesar de ello terminar al final sentados a la misma mesa, por que el recorrido no esta trazado previamente y por que el secreto esta en el caminar y no en la dirección que se lleva, pues, ciertamente, el que busca un camino espiritual, ya lo ha encontrado.





Espiritualidad

Casi todos, en algún momento de nuestra vida, hemos transitado un periodo de confusión en todo lo realcionado con lo espiritual, potenciado por el caos comunicativo que significa ponerse a hablar de aquello que para algunos es un enigma, para otros una religión o una filosofía, y para otros incluso una especie de ciencia oculta.

Dejando claro desde el principio que cualquiera puede tener su propia postura (más aún en medio de esta falsa de acuerdos lingüísticos  me parece importante señalar que la mayor parte del tiempo hablamos de espiritualidad en el sentido de la relación de cada persona con el mundo de lo espiritual, entendiendo este mundo como la suma de los aspectos de cada uno que están mas allá de sus definiciones terrenales (nombre, edad, numero de credencial de identificación, posesiones y cargos), más allá de los logros y del éxito entre sus congéneres. El mundo de la relación de los individuos con lo intangible, con lo trascendente, con todo lo que sabemos o intuimos como fundamental con aquello que es lo esencial y lo más intimo de cada persona. 

Esta definición, que parece demasiado vaga o ambigua , es el resultado de mi primera intensión: transmitir un concepto neutro de espiritualidad, que pueda ser acordado por todos, para que luego cada cual le añada su aderezo personal, dándole la sustancia de la experiencia y el resultado de su exploración individual. Lo vivido es, como siempre, lo más útil, excepto, claro, cuando se intenta usarlo para justificar radicalismos "fundamentalistas" que nos terminen alejando de lo mas importante: la posibilidad de compartirlo con otros.

Por eso espero que el concepto de espiritualidad que transmitan mis palabras sea el mas simple que se pueda mostrar, lo más amplio que me sea posible y lo más despojado de toda creencia (religiosa o no) que sea capaz.
Intentaré elegir siempre las palabras más sencillas, los planteamientos menos rebuscados y las descripciones más simples., no las mas cómodas ni necesariamente las que mejor se adapten a mi propio gusto, no por fuerza las más cortas, ni obligatoriamente la que alguna mayoría ilustrada señale como las más adecuadas.

Espero que en este reto me ayude la certeza de estar recorriendo yo misma ese camino. El objetivo de esta exploración pretende descubrir la posibilidad de encontrar ese camino que desde la cima nos permite seguir subiendo (como los sufis definen la espiritualidad y la iluminación).

Libre albedrío

El libre albedrío nos da la posibilidad de aprender o no aprender., hacer el mal o hacer el bien., de amar y de privarnos del amor y hasta de querer vivir o no ( y no siempre no querer vivir es sinónimo de intentar suicidarse). 

Somos libres, y podemos utilizar esa libertad para mejorarnos como personas y mejorar el mundo a nuestro alrededor o todo lo contrario.

El Ser humano no es una cosa más entre otras cosas. El resto de las cosas se determinan unas a otras., pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. 

Lo que llegue a ser, dentro de los límites de sus facultades y de su entorno, lo tiene que construir por sí mismo.