Determinación,
paciencia y concentración, tres palabras mágicas que repetimos antes de hacer
la postura. Es increíble la sensación que el cuerpo y la mente experimentan al
estar parado ante el espejo y verte con el brazo izquierdo arriba, tu mano
derecha sosteniendo el pie derecho por detrás y por adentro y pensar: ahora sí
viene lo bueno, estoy listo para entrar en la postura y dejarme ir sin que nada
me detenga. Siento cómo mi cuerpo va cediendo a lo que hago, pateo hacia atrás
y hacia arriba, mantengo mi abdomen y pecho paralelos al piso y jalo mis brazos
en direcciones opuestas como si fueran una flecha, arqueo mi espalda baja como
si fuera el arco y rectifico en el espejo que mis cejas estén paralelas.
Empiezas
la postura tomando tu pie derecho con tu mano derecha por detrás y por adentro
tiene que ser exactamente a la altura del tobillo, después alzas el brazo
izquierdo hacia el techo y es importantísimo que desde ese momento tu hombro
izquierdo haga contacto con tu barba ,tienes que mantener las dos rodillas
juntas y ¡mantener la rodilla izquierda BLOQUEADA!. Carga tu cuerpo hacia
adelante hasta que tu abdomen y pecho queden completamente paralelos hacia el
piso, los dos brazos se tienen que estirar en direcciones opuestas y siempre
procura mantener el agarre de la mano derecha con el pie derecho y así, sentir
la seguridad para simultáneamente patear la pierna derecha hacia atrás y hacia
arriba. En el espejo se empieza a ver cómo el pie derecho está por arriba de tu
cabeza. Patear la pierna y estirar el torso 50 y 50. Qué postura tan increíble,
retadora y elegante; en el momento en que pateo la sangre de ese lado se
detiene y se va al lado opuesto haciendo el efecto torniquete, ayudándome
también a sentir lo que es mantener el equilibrio pateando 50% y estirando 50%.
Estira
el brazo izquierdo lo más hacia adelante que puedas, tratando de tocar el
espejo de enfrente con la punta de los dedos de las manos para mantener la
barba pegada al hombro y algún día, no muy lejano, vas a poder bloquear por
completo la rodilla de la pierna con la que estás pateando (en este caso seria
la derecha). Trata de permanecer así por lo menos 30 segundos. Es importante
salir de la postura de la misma manera en la que entraste y al final mantenerte
quieto, respirando y absorbiendo los beneficios que te da la postura.
Beneficios
que recibes de esta postura:
Como
ya lo había mencionado, te provoca el efecto torniquete, el cual consiste en
transportar la sangre de un lado del cuerpo al otro, la mantiene por unos
segundos y así circula sangre fresca y oxigenada a cada órgano y glándula de tu
cuerpo manteniéndolos completamente sanos.
Incrementa
el tamaño y elasticidad de la caja toráxica y los pulmones.
Mejora
la flexibilidad y fuerza de la espalda baja y prácticamente de todos los
músculos del cuerpo.
Físicamente
fortalece la pared abdominal y los muslos, al igual que la parte alta de los
brazos, caderas y glúteos.
Como
alumna me fascina esta postura y como maestra me da mucha satisfacción el ver
cómo cada alumno hace un esfuerzo extraordinario cada vez mayor sin rendirse, y
se mantienen 10, 20, hasta 30 segundos ahí, fuertes, sin moverse y es por eso
que los motivo diciéndoles: ¡bien, parecen unas esculturas de Rodin!.
Gracias
a todos por su esfuerzo y acuérdense que las herramientas para hacer la postura
correcta (paciencia, determinación y concentración) se pueden también aplicar a
la vida diaria mientras recorremos el camino hacia nuestro destino.
Namaste.

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