¿Recuerdas
cuando eras niño el juego de la "Silla Eléctrica" en el que,
recargado contra una pared, pretendías sentarte sobre una silla y tratabas de
aguantar allí el mayor tiempo posible? Después de unos segundos las piernas te
empezaban a quemar y todo empezaba temblar, por eso supongo que le llamábamos
" Silla Eléctrica". Utkatasana es muy parecida a este juego, pues
también pretendes sentarte en una silla "hasta que tus caderas toquen una
silla", ¿te suena familiar? Pero con la diferencia de que no estás
recargado en una pared.
El
"truco" de esta posición no está en la fuerza de las piernas, sino en
la fuerza del abdomen. Tan no está en la fuerza de las piernas — nos contaba
Bikram— que cuando era más joven, podía hacer la segunda parte de esta posición
parado en la punta de los dedos gordos de los pies. Al intentarlo durante
nuestro entrenamiento, todavía logra pararse en el dedo gordo de uno de sus
pies. Todos dicen que el triángulo es su posición favorita, en verdad no hay
una posición que sea su favorita, pero si hay una en la que le gusta presumir,
ésta. Aún en clase se pone a brincar en la tercera parte, con la espalda
derecha, "ángulo de 90 grados, como sosteniendo una caja" de un lado
a otro de su podium gigante como un todo un niño.
Ahora
sí, de regreso a la posición: Empezamos por los pies. Es muy importante
mantener los pies a una distancia de quince centímetros y paralelos, "
como una H mayúscula"; esto ayuda a corregir la postura de los pies, si
caminas como pato, con los dedos hacia afuera, o como paloma, con los dedos
hacia adentro. Siempre revisa que no se hallan metido ni los talones ni los
dedos de los pies. Los brazos: ¡cómo duelen esos brazos después de unos
minutos! Los brazos los levantas para hacer el balance y contrapeso cuando
hechas tus caderas hacia atrás, así que entre más los estires hacia delante
mejor te funcionan. También revisa siempre que los hombros no se suban a las
orejas. Para eso tienes que relajarlos constantemente hacia atrás y hacia
abajo, y estirar tus brazos más adelante hacia el espejo. Al sostener los
brazos ahí hacia delante, estás contrayendo los músculos que rodean al humero:
tríceps, bíceps y deltoides. Cuando estiras los cinco dedos de las manos
juntos, contraes los músculos del antebrazo, así tonificando todos tus brazos y
quemando igualmente toda la grasa.
¡Es
hora de sentarse! "Exhala todo el aire, sume el estómago y
apriétalo." Como dije anteriormente, lo más importante es apretar el
abdomen. Al bajar, hecha tus caderas hacia atrás todo lo que necesites hasta
que tus muslos estén paralelos al piso con la espalda estirada hacia el frente,
no importa que esté aventada hacia delante para empezar. Una vez que bajes lo
suficiente entonces sí, tratas de levantar tu pecho y recargarte en esa pared. Entre más te
recargues hacia atrás con la espalda, más fácil es mantenerte allí. Intenta un
día hacerlo en tu casa recargado contra una pared para que sientas cómo es más
fácil. Sigue aprentando el abdomen, para arquear tu espalda hacia atrás y
mantenerte ahí el tiempo necesario. Lo que te mantiene en balance son tus
brazos hacia delante.
Segunda
parte, parado en la punta de los dedos de tus pies máximo como una bailarina.
Desde el principio trata de estirarte hacia arriba desde el abdomen, de la
misma manera que mantienes tu espalda derecha en la respiración Pranayama. Si
mantienes la espalda derecha, el abdomen apretado, los hombros relajados y los
brazos bien estirados, es más fácil sentarte. Al bajar piensa en que por cada
centímetro que bajan las caderas suben tus rodillas, así puedes llegar
"hasta que tus caderas toquen una silla." Estirar la parte superior
de tu cuerpo hacia arriba desde el abdomen, libera el peso de los pies y hace
que puedas levantar más tus talones y pararte más sobre tus dedos, hasta que
algún día puedas pararte en la punta del dedo gordo de tus pies.
Tercera
parte, levántate un poco hasta que puedas juntar tus rodillas. Una vez que las
juntes ya no las separes por nada, esto trabaja tus músculos abductores. Como
las otras dos partes, el abdomen es lo
más importante. Entre más te estiras hacia arriba, más fácil es bajar
lentamente. Cuando llegues a tus talones levántate un poco para que trabajes
con las piernas y no cargues con tus pies. Mucha gente al bajar rota sus
caderas hacia atrás, esto es evidente pues el torso se inclina hacia delante y
las rodillas suben. Para mantener la espalda derecha "como sosteniendo un
caja" recuerda bajar las rodillas hacia delante hacia el espejo, rotando
la pelvis y enderezando la espalda. Una vez que encuentras este movimiento no
lo pierdas, la parte más difícil se hace sencilla cuando al subir aprietas las
rodillas las lanzas al espejo y recargas tu espalda hacia atrás. No dejes que
tus caderas se salgan y tu torso vuelve a echarse hacia delante, si te
mantienes con la espalda derecha, estás trabajando el abdomen y las piernas
inmensamente, quemando toda la grasa y tonificando, isometricamente los
músculos, es decir, no los estás haciendo rígidos y pesados, sino fuertes y
flexibles.
Según
Rajashree, esposa de Bikram y experta en las aplicaciones terapéuticas y
beneficios de la práctica del yoga, esta posición ayuda a tener magníficas
piernas y brazos fortaleciendo y delineando los músculos de tu cuerpo. Calienta
y energiza tu cuerpo, preparándolo para el resto de la clase. También da
flexibilidad a las articulaciones de las caderas, aliviando el dolor muscular y
óseo. Y por último incrementa la circulación a las rodillas y tobillos ayudando
a evitar la artritis y la gota.
Así
que si eres de los que no les presta mayor interés a esta postura porque te
cuesta trabajo o te cansa, ya sabes cómo hacerla mejor y más fácilmente.

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