Esta primera postura ayuda a
calentar el cuerpo, empiezas por abrir principalmente la espina dorsal, el
cuello, las costillas y las escápulas. Da energía y vitalidad de manera rápida,
ayuda a delinear caderas, glúteos y cuádriceps, y además promueve el buen
funcionamiento de los riñones.
En media luna es importante estar
alineados, con los pies juntos, los brazos arriba de la cabeza con los diez
dedos entrelazados y los dedos índices apuntando hacia el techo, apretar las
palmas de las manos desde las muñecas sin que haya espacio. También es
importantísimo que no haya espacio entre brazos (bíceps) y orejas, esto lo
obtienes bloqueando (estirando) los codos. Finalmente hay que bloquear las
rodillas, mantener la barba lejos del pecho, caderas ligeramente hacia delante,
pecho erguido, peso en los talones y siempre viendo hacia el frente. Una vez
teniendo esto listo, sin perder la forma de la postura, apretando el abdomen y
los glúteos, inhala profundo, estírate hasta el techo desde la cintura y baja
despacio hacia la derecha en una línea recta al mismo tiempo que empujas las
caderas hacia la izquierda hasta sentir un tremendo estiramiento en la todo el
lado izquierdo del cuerpo.
A los que han hecho pesas o
tienen brazos fuertes les cuesta más trabajo mantener los brazos estirados por
encima de la cabeza por el tamaño o volumen de los músculos. Si eres de los
fortachones, esta puede ser una de las posturas que necesites para oxigenar tus
bíceps y tríceps y crear más flexibilidad en tus brazos y columna vertebral.
Si no estás acostumbrado a
experimentar dolor o estiramiento, puede ser que te quieras salir rápidamente
de la postura o que no respires bien. Este dolor es una buena señal de que lo estás
haciendo bien, de que tus límites se están expandiendo más de lo que crees que
puedes dar. Respira normalmente.
En la media luna se debe respirar
de manera que retengas el 80% del aire y sólo exhales e inhales el 20%, es
decir, toma inhalaciones y exhalaciones pequeñas. Esto te ayuda a mantener el
abdomen contraído. Cuando empujas físicamente también empujas a las emociones a
que salgan, así que ¡A sudar esas emociones! En la mayoría de las asanas es muy
probable que se facilite hacerla más de un lado que de otro, así somos,
asimétricos, humanos y maravillosamente imperfectos. No importa si te cuesta
trabajo, si piensas que te estás muriendo o si estas con una cara feliz y
sonriente, los beneficios están para el que da su máximo. Cuando el cuerpo
cambia, las posturas cambian y para que esto se repita una y otra vez es importante
no sólo el practicar constantemente, sino también la intensidad, la intención y
la precisión con la que haces las posturas, ya que el único camino es hacerlo
de la mejor manera y la mejor manera es la manera correcta.

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