Triángulo
del lado derecho
Comienza
con los pies juntos y los brazos arriba de tu cabeza; da un paso grande, como
de un metro y medio hacia la derecha. Baja los brazos inmediatamente paralelos
al piso y las palmas hacia abajo.
Mira
hacia el espejo todo el tiempo para revisar que tu alineación sea la correcta.
Empuja tus caderas y estómago hacia adelante, recargando la parte alta de tu
cuerpo hacia atrás. Gira el pie derecho hacia la derecha y asegúrate que esté
paralelo al espejo, con los dos talones en una línea. Flexiona tu rodilla,
hasta que el dorso de tu muslo quede paralelo al piso. Aquí es fácil que el
cuerpo se vaya hacia la derecha, pero es muy importante que mantengas la
columna recta en el centro. Si la rodilla se va más lejos que tu tobillo,
necesitas abrir la distancia entre tus pies, formando un ángulo de 90 grados
con tu muslo, rodilla y tobillo.
Hasta
ahora, tu cara, cuerpo, pie izquierdo y caderas están de frente al espejo, los
brazos estirados, y las caderas se mantienen abajo y niveladas. Un movimiento
que te va a ayudar a bajar más las caderas es que gires tu cadera izquierda un
poco hacia adelante al espejo para que tengas mayor flexibilidad para sentarte
lo suficientemente abajo y mantenerte ahí.
Un
paso que debes de hacer también, justo antes de mover los brazos, es girar las
palmas hacia enfrente a que queden paralelas al espejo, y ahora sí, mueve los
dos brazos al mismo tiempo (sin inclinarte hacia la derecha, solamente baja el
torso), llevando tu codo derecho adelante de la rodilla derecha y la punta de
los dedos rozando apenas entre el dedo gordo y el segundo dedo del pie, sin
recargarte en ellos o en el piso, y simultáneamente subes el brazo izquierdo
hacia el techo, manteniendo las dos palmas paralelas al espejo y los dedos
juntos.
Voltea
tu cabeza hacia el techo para que tu barba toque tu hombro izquierdo. Al
principio es normal que sientas cierta tensión en el cuello al girar, pero
conforme vayas creando mayor flexibilidad en las cervicales vas a lograr tener
el perfil de tu cara perfectamente paralelo al espejo.
Estira
tus brazos hacia arriba y hacia abajo, tocando con la mano derecha los dedos
del pie y, al mismo tiempo, con la mano izquierda, tratas de alcanzar el techo.
Continuamente estiras tus dos brazos y hombros en direcciones opuestas,
quedando tus brazos perpendiculares al suelo. De lado tu cuerpo se ve en una
línea recta (desde el pie hasta la punta de los dedos de la mano), con las
caderas hacia adelante (sobre todo la izquierda). Empuja tu rodilla derecha
hacia atrás con el codo derecho y finalmente, abre el pecho hacia arriba y
tuerce la parte alta de tu cuerpo hacia atrás (como en la postura de la Torsión
de la Espina).
Aquí
es donde se ve que se forma el triángulo, en el espacio que se crea entre tu
pecho, brazo derecho y muslo derecho.
Para
que puedas mantener la postura, con las caderas hacia abajo y el cuerpo hacia
arriba, es muy importante que desarrolles, con la experiencia, la fuerza de
apoyo en la parte posterior de tu muslo derecho y que tu rodilla izquierda (en
el caso del Triángulo del lado derecho), permanezca bloqueada con el pie
izquierdo plano en el piso (que el lado de afuera de tu pie no se levante),
para que no permitas que tu cuerpo se incline hacia la derecha.
Al
terminar la postura, inhalas y te levantas, regresando el pie derecho al
centro. Después, empiezas el lado izquierdo. Los ajustes de la postura los vas
a ir realizando poco a poco conforme tu práctica sea cada vez más constante, la
ejecutes con mayor precisión y tu cuerpo vaya cambiando. Muy pronto el Triángulo
se va a convertir en una postura que disfrutes como yo.

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